Sometimes I feel like somebody's watchin' me







19 ene. 2011

Never let me go.

El pequeño niño siguió remando entre la infinita oscuridad del universo, ignorando todas las estrellas blancas y azules que brillaban a su lado.
Él solo quería una, la estrella roja de su hermana.
Pasó el tiempo y él llegó a perder no sólo el rumbo de su destino, sino también la cordura. Sabía que su hermana ya debía de estar muerta, pero él no se daba por vencido. Le llevaría esa estrella a como diera lugar, aún si para eso pasaban otros 5 años más.
Remó y remó, hasta que de pronto todas las estrellas desaparecieron y él se vio envuelto en una abrumadora oscuridad. Sin embargo, nunca paró, seguía allí, remando tanto como podía.
Pensó en darse por vencido y regresar, pero cuando recordaba la sonrisa de su pequeña hermana, una fuerza invisible lo impulsaba a seguir más y más allá, a pesar de que tenía miedo y de que ya estaba cansado.
Remó durante otros 5 años más, y al final, la vio.
Era un pequeño destello rojo. Demasiado pequeño, pero eso no le importó al niño. Llegó hasta ella y tocó las ondas color carmín que iluminaban la pequeña roca de color borgoña. Él niño sonrió y acurrucó contra su pecho aquel minúsculo punto de luz roja, la cual lograba iluminar por completo el universo, apagando las demás estrellas, incluso el mismísimo sol.
Él niño alzó la estrella y la apuntó en dirección a la Tierra.
- ¿Puedes verla, hermana? Esta es tu estrella, la he encontrado sólo para ti, ella te guiará por siempre en esta imponente oscuridad...


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